LA FÁBRICA DE ACEITE DE BOBADILLA ESTACIÓN Y SU GÉNESIS CRONOLÓGICA por Francisco Reina Hidalgo (28/11/2021)

Paco Reina nos trae un estudio extenso y minucioso de la historia de uno de los edificios más significativo de Bobadilla Estación, como es sin duda la “Antigua Fábrica de Aceite”, que se ha convertido con el tiempo en una imagen representativa de este pueblo prácticamente desde sus inicios.

Con su esbelta torre, hacía de faro avisando al viajero que se trasladaba en tren , bien de la linea de Málaga ó de Algeciras que tenía que efectuar su transbordo hacia otros destinos.

Independiente de esta función, este edificio singular ha sido un fracaso desde sus inicios hasta el día de hoy, se había construido para albergar toda la producción de aceitunas que se recolectaba en la zona, para su posterior molienda.

El titular de esta empresa desde sus inicios ha sido FÁBRICA ACEITERA ANTEQUERANA S.A. así consta en los registros desde el año 1918, pasando esta propiedad a un particular el Sr. A. Galvez Olmedo en 2017.

SU GÉNESIS CRONOLÓGICA recogida por Francisco Reina Hidalgo…

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-LA FÁBRICA-

Génesis cronológica.

La producción aceitera de la zona asociada a la expansión y auge del ferrocarril fue determinante para que en el año 1918, un grupo de empresarios antequeranos pertenecientes al grupo de la élite económica y política que dominaba la sociedad antequerana de aquel entonces, vieran la oportunidad de constituir una sociedad mercantil para la explotación de una fábrica de molienda y fabricación de aceites corrientes, de orujo, de jabón y sus derivados.

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Dicha sociedad se constituyó en primera instancia bajo el nombre o denominación social, Luna Hermanos y Martin. Se llevó a cabo ante el notario de Antequera D. Antonio Avenas Sánchez del Rio, quedando inscrita en el Registro mercantil de Málaga en el folio 6 del tomo 35, hoja 1.099, con un capital social de 1 millón de pesetas, de las que estaban desembolsadas las tres cuartas partes. Circunstancia esta que pone de manifiesto el interés que hubo por parte de los accionistas, entre los que estaban además de la familia Luna, D. Jose García Berdoy, que fue vicepresidente de la aceitera, y D. Salvador de la Cámara González, socio en otros proyectos y natural de Bobadilla, en que el proyecto saliese adelante.

Unos años mas tarde en 1920, cambia su razón social pasando a denominarse Aceitera Antequerana, S.A. siendo el apoderado según consta en dicha inscripción un tal Salvador Jiménez Jiménez. Poderes que luego más tarde, concretamente con fecha 25 de abril de 1.923 le fueron revocados, dejando constancia de que el accionista principal era D. José Luna Pérez, Hijo de Antonio de Luna, uno de los fundadores de la Sociedad Azucarera Antequerana.

El negocio que se diseñó con la intención de recoger buena parte de la producción oleícola de la zona y hacer el tratamiento en una fábrica de nueva construcción ubicada en las inmediaciones de la estación ferroviaria de Bobadilla, garantizándose una excelente red de distribución, resultó finalmente un auténtico fracaso. Nada salió como estaba previsto, y a los problemas de suministros se sumaron los fallos en la construcción de la fábrica que la inhabilitaron para su puesta en marcha. Todo pese a que buena parte de la maquinaria ya estaba en su interior lista para el funcionamiento.

En el año 1925, seguía completamente paralizada, a la espera de solucionar el problema de la construcción.

Este mismo año, el Ministerio de Hacienda desestima un recurso de alzada realizado por la empresa por el pago de tasas por la negociación de acciones. Este recurso lo presentó el Sr. Jose García Berdoy, alegando que las acciones de la empresa no valían lo que el ministerio indicaba (566.400 ptas. lo que suponía un pago al tesoro de 892.08 ptas.) y que el dinero desembolsado se había destinado a la construcción del edificio y la adquisición de la maquinaria, pero que por diversas circunstancias llevaron a que no se abriese la fábrica, indicando asimismo que no se habían repartido beneficio alguno entre los accionistas. Se reconocía una base imponible del valor de las acciones en torno a 87.500 ptas., aunque no valdría ni 25.000 ptas. A partir de entonces sólo le quedaba liquidar la maquinaria y buscar otra utilidad al inmueble.

Como quiera que sea lo que resulta indiscutible, tanto por sus peculiares características arquitectónicas, muy avanzadas para la época en la que se construyó: las bellas y decorativas ornamentaciones de su fachada perimetral; su balaustrada; los azulejos del mismo estilo que los que hay en la estación, indicativos de lo que nunca fue, su carpintería,…. todo; como por el hecho ser un referente visual destacado y singular del paisaje urbano de Bobadilla Estación, es que con el trascurso del tiempo estas instalaciones al margen del valor histórico que puedan tener en su tipología de patrimonio industrial, se han convertido en un elemento de identidad incuestionable para el pueblo; a la vez que huella de un periodo clave de nuestra historia que debería obligar tanto a los que son de Bobadilla Estación como a los que no lo son, pero se siente por igual, dedicarle la atención que sin duda merece.

Detalle de la tipología de los azulejos del rótulo BOBADILLA que corona el edificio de la Estación.

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Así pues, si partimos del hecho de que esta construcción representa uno de los elementos urbanos más emblemáticos del pueblo y que además incluso nos permite retomar el recuerdo de una época especialmente marcada por el auge del ferrocarril, estaremos afianzando el vínculo identitario que con carácter general nos une a este singular inmueble el cual indiscutiblemente tal como ya se ha apuntado, forma parte del paisaje y la memoria colectiva de los vecinos de Bobadilla Estación.

Siguiendo con aspectos relativos a su titularidad, señalar que fue al tiempo de saltar la noticia sobre su estado de ruina en mayo de 2016 y las posibles consecuencias derivadas de dicho estado, cuando tuvimos conocimiento de que en fecha 13 de agosto de 2007, ante el notario de la ciudad de Granada D. Pedro Bosch, se realizaron nuevas escrituras constituyéndose una sociedad mercantil, denominada ANTIGUA FABRICA DE ACEITE DE BOBADILLA ESTACIÓN, S.L., cuyo objeto social es el La Compra, Venta y Alquiler de Bienes Inmuebles y su Intermediación, con un capital social de 600.000 euros. Ostentando su administración una sociedad civil denominada PROPIETARIOS ADMINISTRADORES DE BIENES RAÍCES, SC, conformada por un total de dieciséis socios, todos ellos vinculados familiarmente y en orden “supuestamente sucesorio” a los primitivos accionistas.

Significar el hecho de que la sociedad mercantil “FABRICA ACEITERA ANTEQUERANA, S.A.” la cual ha venido ostentando la titularidad de este inmueble desde 1918, nunca fue disuelta, pese a su falta de actividad desde el primer día que se constituyó, ni ha presentado ningún año a lo largo de este importante periodo de tiempo las cuentas obligatorias en el Registro Mercantil correspondiente. Siendo en 2007, una vez constituida la sociedad a la que hemos hecho referencia en el párrafo precedente, la cual se adjudicó la propiedad, cuando quedaron inmatriculadas estas instalaciones a su nombre para posteriormente transmitirlas mediante una operación de compra-venta al Sr. Gálvez Olmedo.

Quedaría pendiente conocer el proceso llevado a cabo para proceder a la adjudicación de este inmueble a una mercantil que nunca cumplió con sus obligaciones societarias y que sin duda alguna en el Registro Mercantil tendría cerrada y más que cerrada su hoja registral. No siendo posible por tanto según Ley, inscribir ningún documento en el registro, excepto los títulos relativos al cese o dimisión de administradores, gerentes, directores generales o liquidadores, la revocación o renuncia de poderes, la disolución de la sociedad, el nombramiento de liquidadores y los asientos ordenados por la autoridad judicial o administrativa.

Pues bien, como quiera que sea y como es de ver, nunca antes hasta este momento, al menos tan en serio, habíamos echado cuentas respecto de la suerte que podía correr la antigua y emblemática Fábrica de Bobadilla Estación. Sí, y decimos “la Fábrica” porque así es como siempre la hemos llamado en el pueblo.

Partiendo de estas circunstancias, derivadas de una situación de abandono y deterioro importante respecto de esta infraestructura tan vinculada al paisaje urbano de Bobadilla Estación y sobre la que ha planeado el riesgo inminente de ser destinataria de una orden de demolición según informes de los Servicios Técnicos del Ayuntamiento de Antequera, tal como en este sentido así ya lo anunciaron, de manera espontánea y sorprendente se generó un movimiento ciudadano a nivel local, respaldado por la Asociación de Defensa de las Chimeneas y el Patrimonio Industrial de Málaga y la totalidad de las Asociaciones cívicas del pueblo, cuyo objetivo inmediato era impedir a toda costa que finalmente esta amenaza de demolición se llevase a efecto. Abogando por el mantenimiento y conservación de este recinto para uso y disfrute de los ciudadanos de Bobadilla Estación.

1/05/2016. “Vecinos y vecinas de Bobadilla Estación rodeando y abrazando la chimenea de la Fábrica”

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6.2 La defensa de la Fábrica por los vecinos y vecinas de Bobadilla Estación en los medios de comunicación local y provincial.

DIARIO SUR – Titular:
“Bobadilla Estación se moviliza para evitar la demolición de una antigua fábrica”

Fachada principal de la antigua fábrica de aceites. 16/06/2016: fotos publicadas en el DIARIO SUR de Málaga –

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Asociaciones elaboran un informe para pedir protección dentro del PGOU de Antequera y proponen su uso como hotel de lujo o residencia. Lunes, 16 mayo 2016, 01:00. JAVIER LARA

“Uno de los edificios más emblemáticos de Bobadilla Estación, la antigua fábrica de aceite frente a la estación de ferrocarril, corre riesgo de desaparecer. Tras un desplome en su interior, la propiedad ha solicitado presupuesto para derruir un edificio de comienzos del siglo XIX, lo que ha provocado una reacción ciudadana para mantener la fábrica en pie y ponerla en valor. Está siendo la Asociación Ferroviaria ‘El Raspilla’ junto con la Asociación en Defensa de las Chimeneas y el Patrimonio Industrial de Málaga (Apidma) quienes están encabezando los movimientos para conseguir la protección de una edificación industrial con unas características peculiares. El profesor Francisco Rodríguez, miembro de Apidma, se está encargando de redactar un informe sobre el edificio para presentar al Ayuntamiento de Antequera, ya que aunque Bobadilla Estación es Entidad Local Autónoma, su urbanismo forma parte del Plan General de Ordenación Urbana de Antequera.

«La fábrica es parte del paisaje y de la vida del pueblo, se construyó casi al mismo tiempo que el ferrocarril, en los pocos datos históricos que tenemos aparece en un desglose de parcelas cuando se parcela el ferrocarril con uso para fábrica de aceites de los hermanos Luna Martín, empresarios antequeranos que construían prensas hidráulicas para este tipo de industrias», señaló la presidenta de la asociación ‘El Raspilla’, Juana Alarcón. No obstante, según los vecinos, nunca llegó a usarse como fábrica de aceite y se utilizó como almacén hasta su abandono.

El edificio forma parte del recuerdo colectivo del pueblo. «Se escucha la noticia de que han pedido presupuesto para derribar la fábrica y se pone la gente en marcha porque hay recuerdos, el edificio es bastante singular para ser una fábrica, la chimenea además se conserva en muy buen estado y tiene azulejería completa del mismo estilo a la de la estación de Bobadilla», señala Alarcón.

Por su parte, el profesor Francisco Rodríguez destaca que es un edificio industrial en el que no se escatimó en gasto, de estilo regionalista con unos antepechos en las ventanas muy significativos, barandillas y una azulejería singular. «La ubicación no suele estar hecha con capricho y en este caso está cerca de la materia prima porque hay campos de olivares en el entorno, además con una salida para el transporte junto a la estación, incluso con un ramal de ferrocarril que derivaba hacia la fábrica», explicó. Rodríguez señaló que además está muy presente en el recuerdo colectivo de Bobadilla, ya que se ve desde el tren y frente a una estación que tenía una gran importancia.

Las asociaciones pedirán al Ayuntamiento de Antequera que incluya la fábrica entre los edificios protegidos por su PGOU: «Tiene un valor notable, lo adecuado sería en una categoría de nivel intermedio, la referida a protección estructural o arquitectónica, lo que garantizaría que no se demoliera». Pero la conservación del edificio no finaliza con la protección. «Habría que darle una solución definitiva, restaurar el edificio para darle un uso, yo doy dos posibles ideas: establecimiento hotelero de alto standing teniendo en cuenta la cercanía con los embalses y el Caminito del Rey o residencia de mayores», explica Rodríguez. Tras realizar un primer abrazo colectivo a la chimenea el pasado 1 de mayo, el próximo domingo 22 se ha organizado una marcha reivindicativa en el entorno de la fábrica”.

20/05/2016. Publicado en el diario local las 4 ESQUINAS Antequera

“Equo Antequera propone convertir antigua fábrica de Aceite de Bobadilla estación en un Hotel sostenible”

La Fábrica cercada y alambrada en todo su perímetro